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Las fronteras y el ministerio a los inmigrantes

por Dr. Jesús Romero

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August 31, 2015

Las fronteras y el ministerio a los inmigrantes

Dr. Jesús Romero

Similar to our Vocation of Peacemaking series, The Borders I Cross is a series of reflections from BPFNA ~ Bautistas por la Paz members and friends about their peacemaking journeys. This particular series focuses on the many borders crossed for peacemaking, which include physical borders as well as those such as language, culture, race, religion, nationality, generation, class, and sexual orientation. These essays come from people from all walks of life; those who cross borders as students, in their paid professions, in their volunteer time, in their family lives and/or in retirement. We hope you enjoy this new series from the BPFNA!


In English

Mi vida entera ha sido una historia de cruzar fronteras. Comenzó en 1978 con una experiencia vital: el venir a los Estados Unidos a participar en un programa de intercambio estudiantil cuando tenía 15 años de edad.

Mi estancia en un pequeño pueblo de Pennsylvania por un año cambió por completo mi vida. El idioma inglés, que para mí era desconocido, se convirtió en mi segunda lengua y abrió puertas para mi futuro desarrollo académico, profesional y ministerial.

Vivir en los Estados Unidos tan joven y lejos de mi familia se convirtió en mi primera gran experiencia multicultural.  Conocí a personas de grupos étnicos diferentes al mío; probé comidas que nunca había probado; escuché música y leí libros nuevos; vestí, incluso, ropa que jamás había vestido. ¿Quién habría dicho que se necesitaban tantas capas de ropa para soportar el gélido frío del noreste del país?

Coraopolis, PA se convirtió en un nuevo punto de enfoque a partir del cual pude echar una mirada a la realidad de mi propio país natal, México, al que aprendí a ver con un amor más inteligente y al mismo tiempo más apasionado.

Por otro lado, los Estados Unidos me arrebataron el corazón. A este país al que todo el mundo admira y quiere emigrar le resulta fácil seducir a los extranjeros con sus promesas de nuevos inicios y la potencial realización de sueños.

En 1979, cuando regresé a México, mi ciudad natal, Monterrey, se volvió el punto de enfoque a partir del cual pude ver a los Estados Unidos claramente, con todas sus virtudes y defectos. Mi amor por este país, al igual que el que albergo por mi país natal, es inteligente; no ciego, mas sí apasionado.

1987 fue el año de mi regreso a los Estados Unidos, esta vez a Nuevo México, para iniciar mi camino educativo que culminaría en 1993 con la obtención de un doctorado en español por la Universidad de Arizona. Ese mismo año intenté cruzar de nuevo la frontera hacia México para permanecer ahí de una vez por todas y no pude lograrlo.  las puertas se cerraron por completo, ante mi total sorpresa. ¿Cómo es posible que una persona que obtiene un título doctoral en los Estados Unidos sea incapaz de conseguir empleo en su propio país? Pero ese fue mi caso.

Fue en México que tuve un encuentro personal con Jesús en 1981, pero fue en Estados Unidos que crecí como creyente y como ser humano. Fue en México que conocí y me casé con la mujer de mi vida, pero fue en Estados Unidos que aprendí a ser un buen marido para ella.

Fue en México que recibí un llamado de parte de Dios a prepararme para ser profesor universitario, pero fue en Estados Unidos que se cumplió uno de mis principales llamados: el de ser educador en una universidad cristiana.

Fue en Estados Unidos que recibí mi ordenación al ministerio y llamado, luego de pastorear por seis años, a dedicarme a amar, cuidar y servir a los inmigrantes de este país. Nunca pensé que mi vida iba a tomar este derrotero.

Es imposible amar a alguien como Dios manda si uno no siente el tipo de empatía que lo lleva a sufrir por las carencias del otro como si fuera en carne propia. Además, no se puede amar bien si uno no se convierte al mismo tiempo en abogado de aquel que es objeto de su amor.

Sentir empatía e identificarnos con aquellos que son vulnerables y necesitan de nuestro amor y protección no es automático ni fácil.

Nadie puede saber con certeza lo que el futuro traerá, pero le ruego a Dios que me permita invertir aún más de mi vida en amar a estos mis hermanos más pequeños, los inmigrantes. Es la avenida principal por la que mi fe transita y se vuelve real.


Jesús Romero es Profesor de Español en la Universidad Bautista de las Américas y Director del Proyecto ISAAC (Centro de Ayuda y Servicios de Inmigración), un ministerio de la Convención General Bautista de Texas. en San Antonio, Texas, donde vive con su esposa, Elsa, con quien tiene tres hijos: David, Ana Laura y Daniel Alejandro.



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