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Cómo construir una cultura resiliente de resistencia en tiempos difíciles

por Daniel Hunter

Muchas de las respuestas de la comunidad de justicia social a las acciones de Donald Trump, desde que tomó la presidencia de Estados Unidos en enero, nos han atrapado en un torbellino que va así: Trump hace una cosa horrible, nos lanzamos a la defensa, se produce un torbellino emocional, y va de nuevo. Es nuestro propio ciclo repetido de lavado-enjuague.

Por supuesto esto es comprensible. Las cosas se están moviendo a un ritmo rápido, y todos estamos cogiendo nuestra respiración del nuevo régimen. Pero no podemos manifestar el cambio social si no podemos desafiar los tiempos.

Desafiar los tiempos significa no permitir que el Presidente Trump y sus fuerzas establezcan los términos del debate para nosotros. No se trata de si el cambio climático es real; Se trata de cuál es su solución. Significa que no debemos caer en la trampa de dejar que nuestros oponentes establezcan únicamente el idioma, la ubicación o las políticas y propuestas que se debatirán.

Significa que construimos lo que George Lakey, el cofundador de Training for Change, llama "campañas ofensivas". Y muchos de nosotros no estamos allí todavía. Todavía estamos girando en un momento reactivo, pasándonos los unos a los otros los últimos análisis inductores de miedo. Entonces, ¿cómo desarrollamos campañas que recuperen la iniciativa?

Empecemos por desafiar los tiempos dentro de nosotros mismos. Detengamos los comportamientos que alimentan el alboroto, como utilizar más y más grandes niveles de urgencia como medio para provocar a la gente a la acción, fomentemos comportamientos responsables que alimenten los movimientos de resistencia de largo plazo. Aquí hay siete comportamientos que podríamos incorporar en nuestras organizaciones y grupos para fortalecer nuestros movimientos, para que podamos seguir tomando acciones cada vez más poderosas y estratégicas.

1. Tomaré una decisión consciente sobre cuándo y dónde recibiré noticias y qué haré después.

Una manera de pensar en esto es hacer un valor de protección psíquica. La exposición al horror a veces crea acción; también es una receta casi garantizada para el agotamiento a largo plazo. Cuando pensamos en obtener nuestras noticias, hagamos estas preguntas: ¿Qué fuentes de noticias nos ayudan a entender el mundo más plenamente, y cuáles sólo nos dejan con temor y desesperación? ¿De qué manera compartimos noticias entre nosotros que se basen en informar, no simplemente en resolver nuestra angustia?

Después de recibir noticias, ¿qué funciona para ti: mover tu cuerpo, hablar con amigos, saltar a las redes sociales? Hazlo consciente, y si no funciona, no sigas haciéndolo. Muchas fuentes de "noticias" están diseñadas para desencadenar temores, vender productos, crear una adicción a esa fuente o reforzar creencias preexistentes. Nuestro objetivo es entender lo que está sucediendo en nuestro mundo lo suficiente como para poder participar con él. Gran parte de la información que necesitamos no proviene de las noticias, sino del mundo que nos rodea, es decir, las capacidades naturales y humanas observables, por lo que es crítico prestar atención a las mismas.

2. Me reuniré con algunas personas cara a cara para apoyarnos mutuamente y asegurarnos de que permanezcamos en movimiento.

El objetivo es la rendición de cuentas, para que no nos congelemos ante la sobrecarga o la desesperación. Regístrate para compartir y reflexionar sobre cómo mantenerte en movimiento: cosas tales como escribir cartas, ofrecerte como voluntario/a, crear resistencia o preparar campañas de acción directa. Esto puede ser en ambientes formales tales como reuniones o espacios facilitados, o espacios informales tales como cafés, en las mesas donde compartimos los alimentos, o en el gimansio. Una respuesta natural al conflicto es luchar, huir o congelarse. En el contexto adecuado estos instintos pueden conducir a la supervivencia.

Reconocer cuándo estás congelado/a es importante porque cuanto más tiempo te quedas atrapado/a, más difícil es moverte, cuidarte y ser un/a agente de cambio. Por supuesto, la meta no es sólo una respuesta de supervivencia de lucha o huida, sino vincular eso a nuestras funciones cerebrales superiores y acciones estratégicas más grandes. El apoyo de otros/as nos ayuda a hacerlo.

3. Rezaré, meditaré o reflexionaré sobre aquellos/as que conozco que están siendo impactados/as por políticas opresivas, y extenderé ese amor a todos los que puedan estar sufriendo.

Aprende a cultivar el amor. Un punto de partida puede ser mantener un espacio compasivo para tu propio dolor o el dolor de las personas cercanas a ti que están siendo afectadas por las políticas y los políticos del momento. En ese espacio reflexivo puedes darte espacio para ser, sentir pérdida, dolor, ira, frustración, impotencia y convicción. A continuación, celebra tu amor y extiéndelo más allá, a otros/as que pudieras no saber que también están sufriendo. Y por último, toma tiempo para notar que ésta no es toda tu realidad: también necesitas alegría en tu vida. Si está rodeado/a de música hermosa, el amor de la familia o amigos, o la belleza a tu alrededor, deléitate en la creación. La alegría frente a los tiempos difíciles no es un lujo, es una necesidad.

Tenemos que aprender a sostener las emociones de estos tiempos, y continuamente cultivar nuestros corazones para estar en contacto con el sufrimiento de los demás, tanto dentro como fuera de nuestro propio círculo. Sin extender nuestro amor a los demás, no estamos en posición espiritual de defenderlos y luchar con ellos.

4. Leeré, escucharé o compartiré una historia sobre cómo otros/as han resistido la injusticia. Millones han enfrentado la represión y las injusticias y todos/as podemos aprender de ellos.

Las historias pueden ser de antepasados, contemporáneos en este país, o lecciones de gente de todo el mundo que han enfrentado gobiernos más severos y represivos. El objetivo es convertirte en un estudiante de historia para que puedas tomar inspiración y profundizar tu comprensión de cómo luchar y prosperar.

Para encontrar historias, busca ancianos en tu comunidad, activistas que han estado en las trincheras, y personas que han vivido a través de la injusticia. Ve los recursos sugeridos en FindingSteadyGround.com.

5. Seré consciente de mí mismo/a como alguien que crea. El objetivo de la injusticia es engendrar la pasividad, para hacernos creer que las cosas nos suceden, que los acontecimientos nos suceden, que las políticas nos suceden.

Para contrarrestar esto, necesitamos estar en contacto con nuestro sentido de poder personal. Un objetivo es vernos a nosotros mismos como personas que crean, ya sea cocinando una comida, organizando una deslumbrante acción dramática, tejiendo un sombrero, haciendo una señal o tocando el piano. Somos más que consumidores, y nuestra humanidad debe ser afirmada.

6. Voy a tomar un descanso consciente de los medios de comunicación social.

En su lugar, llena el tiempo con la interacción humana intencional y directa. Una vez a la semana, puedes tomar un día completo lejos de las redes sociales como un mínimo saludable, pero tú decides lo que es adecuado para ti.

La investigación es clara: permanecer en las redes sociales lleva a más ansiedad, más desconexión y más angustia mental. La exposición a imágenes gráficas y el lenguaje reaccionario con demasiada frecuencia nos mantiene en nuestro cerebro reptiliano (lucha o huida). Eso no es negar el poder de las redes sociales, pero para nuestro propio bienestar, debemos encontrar límites saludables.

7. Me comprometo a compartir con otros/as lo que me está ayudando.

Esta no es una lista completa, sino una base para mantener el bienestar emocional en tiempos difíciles. Estos son los comportamientos clave que pueden ayudar a generar nuevos patrones y conciencia.

Si nos comportamos de esta manera, empezará a crearse espacio dentro de nosotros mismos para salir del modo reactivo, fomentando hábitos que nos mantengan centrados/as y construyan la conexión. De un fundamento fuerte podemos ser más creativos/as, soñar en grande y diseñar estrategias que desafíen los tiempos.


Daniel Hunter es entrenador con 350.org y Training for Change. Él es el autor de Building a Movement to End the New Jim Crow: An Organizing Guide (Construyendo un Movimiento para Terminar el Nuevo Jim Crow: Una Guía de Organización) y Strategy and Soul (Estrategia y Alma), y creció en la Comunidad Bautista de la Paz. Vive en el oeste de Filadelfia con su perro, su gato, sus paneles solares y su esposa. Una versión de este artículo también apareció en el sitio web Waging Nonviolence (www.wagingnonviolence.org).


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