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Salsa y Solidaridad: Reflexiones del Campamento de Paz de Verano de los Bautistas por la Paz 2017

por Beth Jackson-Jordan

Salsa y Solidaridad: Reflexiones del Campamento de Paz de Verano de los Bautistas por la Paz 2017

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Para mí, este año el Campamento de Paz de verano de Bautistas por la Paz fue una experiencia profundamente renovadora. En los Estudios Bíblicos diarios, la teóloga Elsa Tamez nos guió a través del libro de Santiago, recordándonos que la fe sin la solidaridad del amor no es auténtica. En un taller aprendí sobre el trabajo de Olga Alvarado, una activista mexicana que dirige un acercamiento ecuménico a los migrantes que viajan a la frontera de Estados Unidos o regresan de ella. Reflexionó: "Pensamos primero que nos humanizamos y les damos dignidad, pero realmente nos humanizan porque nos ayudan a reconocer nuestra vulnerabilidad". En otro taller en movimiento, Dalia Juárez, Eleazar Encino y Aurelia Jiménez, los líderes del Seminario Intercultural Mayense en Chiapas, México, describieron su trabajo dando capacitación teológica y empoderamiento a las y los indígenas que todavía luchan por la dignidad y la libertad dentro de México.

Tal vez mi momento más emotivo ocurrió en un taller sobre resolución de conflictos. Una pastora mexicana describió sus primeras semanas como una nueva pastora en una comunidad donde mucha gente trabaja para cosechar caña de azúcar. Los trabajadores primero queman los campos y entonces caminan a través para recoger los tallos, que los deja cubiertos con cenizas y suciedad. En su primer servicio, la pastora notó que ninguno de los trabajadores de la caña de azúcar estaba presente. Cuando ella departió con ellos la semana siguiente le dijeron que, debido a su ropa sucia y cubierta de ceniza, no se sentían bienvenidos en la iglesia. El siguiente domingo la pastora se presentó a la iglesia sucia y cubierta de cenizas. Subió al púlpito y dirigió el servicio, vestida como una de las obreras de la caña de azúcar. Este acto de solidaridad tuvo más impacto que cualquier sermón jamás podría tener. La noticia de su acto sorprendente se extendió y la semana siguiente la congregación estaba llena de trabajadores de la caña de azúcar, así como de los miembros originales que les dieron la bienvenida.

Realizado en la Misión Mazahua, un precioso refugio rural fuera de la Ciudad de México, el tema para el Campamento de Paz de este año fue 'Arropándonos con Esperanza'. Este tema fue bellamente interpretado en el coro de una canción compuesta especialmente para esta reunión: "Tú nos llamas a abrir los brazos, desde rincones sin dignidad, a arroparnos con esperanza, retazos de amor: solidaridad."

Esta fue una reunión histórica de bautistas de América del Norte, Central, del Sur y el Caribe, comprometidos y comprometidas con el trabajo de paz y justicia en nuestros diversos contextos como personas de fe. Fue semana fue transformadora en cuanto a vivir, aprender y adorar juntos a pesar de las diferencias de idioma y cultura. La planificación y el liderazgo fueron proporcionados por un talentoso grupo de líderes bautistas de todo México, Centro y Sudamérica. Todos los servicios y talleres se realizaron en español con intérpretes proporcionados para los participantes no hispanohablantes. Fue una experiencia de inmersión para muchos participantes procedentes del Norte. Nos sumergimos en el lenguaje, la comida, la comunidad y la espiritualidad de la cultura latina. Nos invitaron a considerar la fe a través de la lente de una cultura que valora el "nosotros" sobre el "yo".

Los líderes de adoración Gerardo Oberman y Horacio Vivares (co-fundadores de Red Crearte) nos animaron a trascender las barreras del lenguaje a través del uso de imágenes, rituales y música. Su estilo de adoración se centró en la colaboración; todas y todos los que querían participar fueron incluidos, independientemente del nivel de experiencia musical. La pasión y el significado fluían a través de cada servicio, con los adoradores con frecuencia en sus pies que se movían con la música latina.

La última noche del Campamento de Paz concluyó con una fiesta. Las y los participantes festejaron con comida tradicional mexicana seguida de música y baile de salsa. Jóvenes y viejos, bailarines expertos y principiantes, hispanohablantes y angloparlantes - todos compartieron la palabra y celebraron el don de la conexión y la amistad. Unidos y unidas por nuestra fe y un compromiso común con la obra de paz y justicia que cruza todas las fronteras, compartimos alegremente en una noche de salsa y solidaridad.


Beth Jackson-Jordan es la directora de cuidado espiritual y educación del Carolinas Healthcare System, NE en Concord, NC. Ella es una miembro de mucho tiempo de BPFNA ~ Bautistas por la Paz.

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